Una sorpresa fue lo que tuve al abrir de nuevo este blog, viendo comentarios de niñas y mujeres que han pasado o están pasando por la misma situación que yo. Quisiera traerles palabras de aliento, decirles que por fin logré lo que tanto quería, que soy una persona nueva llena de felicidad y nuevas energías. Pero no, sería mentirles, estoy en un punto en este momento donde no sé qué hacer con mi vida.
Cuando empecé este blog, jamás lo hice con intención de dar a entender que estaba a favor de la anorexia y la bulimia, o que la promovía. No haré eso porque sé que es una enfermedad, y no pretendo acabar con la vida de nadie. Mi fin era mostrar el lado de las personas que sí estamos obesas, de cómo nos sentimos por cualquier comentario que se dice "es sin intención de herir" pero destruye. Da nostalgia ver el tiempo que pasó, que perdí, y que no podré recuperar. Hoy estoy pesando más de esos 95 de la última vez, de hecho no sé si llegué a 100 porque no he querido ni pesarme, siento que no tengo impulso para seguir y mucho menos fuerza. Aunado a eso, siento que mi vida es miserable. Estoy consciente que hay niños en África muriendo de hambre, o niñas en países árabes obligadas a casarse con un viejo baboso y sé que son problemas mucho mayores a los míos, pero aún así, el hecho de saber que mi vida parece no tener rumbo ni alguien con inteligencia que la maneje, me da coraje.
Esto sonará tonto, pero cada vez que me despierto lo hago por necesidades humanas, no porque realmente tenga algo que quiera hacer tanto que me haga salir sin problemas. Ya no estoy en preparatoria o la escuela como para sentir que cada día es igual y debo ir porque sí. Ahora estoy en la universidad y todo va de mal en peor, en esta nueva etapa le dan la oportunidad a los jóvenes de faltar a clases si quieren, de salirse cuando gusten. No tengo que estar en natación, odiando mi cuerpo o sufriendo en deportes. Pero al menos allí estaba la presión que si no aprobabas el año, debías ver todo de nuevo y quedarte estancada, irónicamente como estoy ahora. Abusé de esas libertidades que brindaba la universidad y ahora estoy desmotivada, sin ganas de vivir mi vida sino más bien ocultarme en mi cuarto para evitar lidiar con el mundo.
He repetido materias, he sido amenazada de suspensión, me han recriminado en clases que no pongo interés, he visto a mi mamá llorar porque es ella quien tiene que ver la situación en la que estoy, sin rumbo. Al momento de empezar la universidad, me casi prometí que todo sería distinto, que nadie conocería a la niña tímida que no hablaba con nadie en el recreo, que dejaría que ese nuevo comienzo me diera la confianza de poder ser yo misma, y hoy no quiero ni verme en el espejo por tanto tiempo, porque sumo todo lo que veo, y sólo viene a mi mente una palabra: FRACASO.
La vida que yo siempre quise para mi, fue la de alguien feliz de despertarse cada mañana, conociendo futuros colegas en clases, con amigos que me dijeran para estudiar en ratos libres o para reunirse en casa de alguien los fines de semana. Una mejor relación con mis familiares, un cuerpo libre de burlas y odio, y por qué no, alguien que me demostrara que me quería de una manera distinta, un amor.
Nada de eso me acomaña hoy, por mucho que a veces intente hacer algo distinto, por mucho que ponga de mi parte, nada sucede, y tal vez internamente me saboteo pero este es el punto en que nada parece importar. No hay ningún aspecto de mi vida que parezca tener solidez o si quiera un "para siempre", y de nuevo, sé que nada es para siempre pero no quiero sufrir, no más. Desde siempre, he soñado con hijos y una familia, un trabajo estable, o bueno, también con tener pareja. Pero hace días llegué a una nueva conclusión, ¿para qué quiero apegarme a alguien? en algún momento los perderé, y sufriré, así que más bien debería agradecer que no he pasado por ese dolor de rupturas y engaños.
Estoy harta, sonará a cliché pero sinceramente disfrutaba más de pequeña, tenía amigos y no sentía que estorbo en mi casa, estaba más cerca de familiares y me alegraba pasar rato con ellos.
Ya, eso es.
Esto sonará tonto, pero cada vez que me despierto lo hago por necesidades humanas, no porque realmente tenga algo que quiera hacer tanto que me haga salir sin problemas. Ya no estoy en preparatoria o la escuela como para sentir que cada día es igual y debo ir porque sí. Ahora estoy en la universidad y todo va de mal en peor, en esta nueva etapa le dan la oportunidad a los jóvenes de faltar a clases si quieren, de salirse cuando gusten. No tengo que estar en natación, odiando mi cuerpo o sufriendo en deportes. Pero al menos allí estaba la presión que si no aprobabas el año, debías ver todo de nuevo y quedarte estancada, irónicamente como estoy ahora. Abusé de esas libertidades que brindaba la universidad y ahora estoy desmotivada, sin ganas de vivir mi vida sino más bien ocultarme en mi cuarto para evitar lidiar con el mundo.
He repetido materias, he sido amenazada de suspensión, me han recriminado en clases que no pongo interés, he visto a mi mamá llorar porque es ella quien tiene que ver la situación en la que estoy, sin rumbo. Al momento de empezar la universidad, me casi prometí que todo sería distinto, que nadie conocería a la niña tímida que no hablaba con nadie en el recreo, que dejaría que ese nuevo comienzo me diera la confianza de poder ser yo misma, y hoy no quiero ni verme en el espejo por tanto tiempo, porque sumo todo lo que veo, y sólo viene a mi mente una palabra: FRACASO.
La vida que yo siempre quise para mi, fue la de alguien feliz de despertarse cada mañana, conociendo futuros colegas en clases, con amigos que me dijeran para estudiar en ratos libres o para reunirse en casa de alguien los fines de semana. Una mejor relación con mis familiares, un cuerpo libre de burlas y odio, y por qué no, alguien que me demostrara que me quería de una manera distinta, un amor.
Nada de eso me acomaña hoy, por mucho que a veces intente hacer algo distinto, por mucho que ponga de mi parte, nada sucede, y tal vez internamente me saboteo pero este es el punto en que nada parece importar. No hay ningún aspecto de mi vida que parezca tener solidez o si quiera un "para siempre", y de nuevo, sé que nada es para siempre pero no quiero sufrir, no más. Desde siempre, he soñado con hijos y una familia, un trabajo estable, o bueno, también con tener pareja. Pero hace días llegué a una nueva conclusión, ¿para qué quiero apegarme a alguien? en algún momento los perderé, y sufriré, así que más bien debería agradecer que no he pasado por ese dolor de rupturas y engaños.
Estoy harta, sonará a cliché pero sinceramente disfrutaba más de pequeña, tenía amigos y no sentía que estorbo en mi casa, estaba más cerca de familiares y me alegraba pasar rato con ellos.
Ya, eso es.

















